Nace la historia y se columpia en tus brazos, nace la naturaleza
y se viste en belleza,
nace el poema en tus
ojos sin discriminar el color, en ti nace el amor.
Tú figura tejida de luz y ternura, con cabellos de sol, o a veces negros
como noche sin
luminiscencia, con cuerpo pequeño pero de enorme presencia,
con peso, con aire en
las cienes, esbelta, con piel fuliginosa, caramelo, o salina;
con rizos y risas, cabelleras lisas, escasas y a veces
abundantes, divinidad cargada de perfección, lagrimas, lucha,
entrega, pasión, dicha, luz, locura, certeza, sacrificio, éxtasis, protección,
refugio, verdad.
Solo en su luna corren los causes, solo en su suelo navegan los hombres, solo en su nube se toma conciencia, solo tu mujer eres... todo lo que las palabras en esta misiva no pueden expresar.
Para alcanzar la calma en el seno de una mujer, hay que estar preparado para el caos de su boca.
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