jueves, 8 de marzo de 2018

Majestuosidad, virtud y ternura.



Apreciar la belleza es algo abstracto, yo la he visto a través de los ojos de mi amada prometida, siento haberla escuchado mientras  callaba y esperaba con ansias ese beso cargado de humedad y de aquel frío que me abriga, la he sentido en la  conciencia y en la armonía de sentimientos contradictorios. Todo esto lo he sentido por una mujer, he sentido las cargas ligeras y he probado  la magia con la que pintan sonrisas en los rostros desdibujados por la ira o la tristeza.

Ellas son vida, otro diseño esplendoroso de la naturaleza, la más perfecta creación, me atrevería a compararlas con los árboles, son precisamente el fruto dulce que tiende en las altas ramas. Esta analogía para especular, si esperasen a un valiente que trepara y luchara para conseguirlas, no se darían tan duro cayendo al suelo cuando cualquier flojo les lance algo para alcanzarlas, pero es de humanos equivocarnos, asimismo como el destino del fruto es caer, pero,  Una vez en el suelo la fruta no vuelve al árbol, crece y se convierte  en uno. Ciertamente maravilloso.

Los árboles dan oxígeno, que es vida, las mujeres dan vida y no me refiero a su capacidad de procrear, sino a su capacidad de cambiar lo vacío por abundancia, la tristeza por alegría, así que deseo para todas en este día, que sus raíces se extiendan, para que nosotros los hombres tengamos la dicha de respirarlas.


Giorgio Daza ©   2018.

2 comentarios:

Divina Perfección.

Nace la historia y se columpia en tus brazos, nace la naturaleza y se viste en belleza,  nace el poema en tus ojos sin discriminar el co...