jueves, 28 de febrero de 2019

Hacerte mía.






Yo soy el diablo que en tus noches frías te quema con su fuego
Te someto,  tomando con fuerza  tu cabello
Te entrego alas sin colgarlas a tu espalda y te doy  vuelo,  tú te elevas,  y me llevas de tu mano en un éxodo que comienza cuando cierro los ojos, viajo lejos  y me vuelvo muy pequeño en tu cintura, de regreso al abrirlos veo tu cara volteada hacia un costado, y tu cabello que como funda cubre toda la almohada,  siento que soy tan grande y tan fuerte que podrías cabalgarme como una bestia.
 Enarbolo la pasión a un espacio muy alto y justo antes de perder el control, y la censura, deslizo mi mirada hacia tus pechos estallando la euforia hasta el punto de perder las referencias, inclusive las nociones.
Corrientes de emociones me pasean por sus prados los cuales no reconozco, a pesar de haber estado allí pues los visito con frecuencia, estoy perdido y allí perdido encuentro el camino donde  siento que vivo y muero y una vez más respiro los olores de la playa,  aunque mis pies no están mojados.
 Me he dado cuenta que no estoy a tiempo y me acelero pero vuelvo a la calma cuando tu mano se posa en mi cabello devolviendo la visión que había perdido, dándome luz como una vela que alumbra un pedacito en la oscuridad y este pedacito en el que me das luz es donde siempre quiero estar, es allí donde recupero la fe, y sin armadura me rindo para ganar la batalla, porque aunque pierda el aliento y te entregue mi galaxia por un beso, gano tu universo  en  la reminiscencia de los instantes que he estado enganchado a tu cadera.  


Giorgio Daza.

Divina Perfección.

Nace la historia y se columpia en tus brazos, nace la naturaleza y se viste en belleza,  nace el poema en tus ojos sin discriminar el co...